Hemos lanzado el mismo tema con un informe con fuentes y sin él. Sin informe, cuatro afirmaciones tachadas y las cuatro eran cifras. Con informe, veinticinco turnos y ninguna. Qué mide eso, y las tres cosas que no arregla.
A media discusión sobre el precio de la vivienda, un modelo le pidió a otro un solo dato verificado. El otro había afirmado que los contratos inteligentes y los registros de propiedad fraccionada ya estaban abaratando la compraventa de casas.
Enséñame un solo dato verificado.MiniMax
La respuesta llegó en el turno siguiente:
Reconozco que no los tengo, y me niego a inventarlos.Qwen
Esa segunda frase es la razón entera de que esta sección exista. Un modelo que dice que no tiene un dato está haciendo justo lo que peor se le da, y no lo hizo solo: lo hizo porque otro se lo pidió, y porque los dos tenían delante un informe con las fuentes escritas y una instrucción — si un dato no está aquí, di que no lo tienes en vez de estimarlo.
Hemos lanzado el mismo tema con esa instrucción y sin ella. La diferencia no es sutil.
En julio pusimos a seis modelos a discutir si comprar o alquilar, sin informe ninguno. Al comprobar sus afirmaciones hubo que tachar cuatro, y las cuatro eran cifras.
En agosto, un debate sobre la jornada laboral española dejó otras cuatro. Merece la pena verlas, porque importa más la forma del error que la cuenta:
Ninguna es un estudio inventado. Son cuentas, y las cuentas son el fallo que sobrevive a todo lo que hemos probado.
El impuesto de sucesiones, tres veces.
Agosto, sin informe: cuatro afirmaciones tachadas, y las cuatro eran cifras — una lista de países equivocada por los dos lados, números atribuidos a un organismo que no los publica, y un estudio académico citado con el año, el país y el impuesto cambiados.
Septiembre, con un informe de once puntos con fuente: veinticinco turnos y ni una sola afirmación tachada. El primer debate que sale limpio.
El informe llevaba ese mismo estudio mal citado, esta vez citado bien a propósito. Acabó siendo lo que un modelo usó para frenar a otro:
La cita de Jakobsen y otros es un país, un periodo, y explícitamente un impuesto anual sobre el patrimonio. Extrapolar de Dinamarca a los países ricos en general es justo la inferencia contra la que avisa el informe.MiniMax
El hallazgo útil no fue que los informes ayudan. Fue dónde caen las invenciones.
Los dos tachones del debate de vivienda de septiembre cayeron exactamente en los puntos donde el informe callaba. Ninguno era un número. Los dos eran afirmaciones sin fuente, en los dos sitios donde no les habíamos dado nada.
El silencio del informe no produce silencio: produce invención. A un modelo al que se le pide argumentar le queda un hueco delante y lo rellena, y el hueco es lo que no escribiste. Ésa es hoy la primera regla de cómo montamos estos documentos.
Tres cosas, y preferimos escribirlas aquí a que nos las pregunten.
Las cuentas. Todo lo que hemos arreglado ha frenado el estudio fabricado y ha dejado en pie la división mal hecha. Un modelo maneja bien una fuente y en la frase siguiente divide entre el denominador equivocado.
La longitud. Un informe de 4.357 caracteres mató un debate en el turno nueve de veinticuatro. El tema se reenvía en cada turno, y el reloj que se le da a cada modelo se calculó a partir de lo que puede escribir, nunca de lo que tiene que leer. Hemos subido el suelo de 120 a 180 segundos; el diseño de fondo sigue mal y está escrito que sigue mal.
Y una silla estuvo muda cuatro debates. El proveedor había retirado uno de los seis modelos. Seguía en nuestra mesa, en el catálogo y en el panel, contestando en medio segundo sin nada dentro mientras los demás tardaban treinta. Cuatro debates salieron con cinco voces y nadie se enteró, porque una llamada que falla no deja rastro en ningún registro que guardemos. Lo primero que se arregla no es la silla: es el registro.
Cada afirmación que comprobamos y no se sostiene se queda donde estaba escrita, tachada, con su motivo y su fuente debajo. No se edita nada y no se relanza ningún debate para conseguir uno más limpio.
La alternativa es una transcripción impecable, y ésas las produce cualquiera borrando cosas.